EL PODER DE LA SONRISA

En los años 70 un estudio experimental realizado por el psicólogo James Laird, demostró que la sonrisa fingida eleva el estado de ánimo. Para ello daba a sus sujetos experimentales la siguiente instrucción: eleva y estira la comisura de tus labios hacia arriba y hacia atrás, manteniendo un poco abierta la boca hasta mostrar un poco los dientes, y además arruga los ojos suavemente. Los participantes debían mantener esa postura durante al menos diez segundos y luego les preguntaba sobre cuál era su estado de ánimo en ese momento. Todos los sujetos afirmaron encontrarse más alegres y felices en comparación con un grupo de control que debía realizar ejercicios para demostrar otras emociones.

En la asociación Desata tu Potencial, de la cual soy voluntario, enseñamos a los jóvenes a realizar un ejercicio para que experimenten cómo la fisiología del rostro puede modificar el estado emocional. Para ello se les pide a cada uno que se pongan un lápiz en la boca sujetándolo con los labios y dientes, y se les explica que están utilizando los mismos músculos que usan cuando sonríen. En esa posición, cogiendo el lápiz entre los dientes, se contrae el músculo cigomático mayor o músculo risorio, teniendo como resultado una sonrisa.

En diferentes estudios se ha demostrado cómo la expresión emocional influye directamente en el estado de ánimo, incluso se ha comprobado que imitando expresiones faciales ligadas a las emociones se activan ciertas regiones límbicas del cerebro haciendo que fingir una emoción nos condicione a vivirla.

Los actores y actrices son verdaderos especialistas es comprobar estas situaciones, ya que con sus actuaciones llegan a vivir claramente las emociones que están interpretando.

Una terapia que se puso muy de moda hace algún tiempo es la risoterapia, que consiste en reír no por estar alegre, sino precisamente para obtener la alegría. Aunque no es necesario reír a carcajadas para expresar alegría, con una simple y suave sonrisa te darás cuenta de que eres capaz de cambiar tu estado de ánimo y mejorar  para abordar los acontecimientos con una expresión más positiva.

El efecto de la risa es duradero y comporta múltiples beneficios demostrados experimentalmente: libera tensiones, favorece la creatividad, eleva el umbral de tolerancia al dolor, te predispone a ayudar a los demás y reduce los niveles de cortisol reduciendo el estrés. Además el goce que proporciona la risa es comparable con el orgasmo sexual y al reír a carcajadas mueves 420 músculos del cuerpo, entre ellos los músculos del corazón, manteniéndote más actico y con más energía.

Es fundamental que cuando vas a iniciar una acción, tengas el estado de ánimo adecuado. Si sonríes y muestras una postura positiva, vas a conseguir influir en tu estado interno mejorando tu actitud en ese momento.

Además al sonreír consigues que las personas de tu alrededor sonrían por la actuación de las neuronas espejo, consiguiendo que las personas mejoren su estado interno también y provocando una reacción en cadena que puede hacer que no pare ese estado de positividad.

¿Te atreves a probarlo?

Los comentarios están cerrados.