AUTOESTIMA

Según el diccionario de la RAE, autoestima es el aprecio o consideración que uno tiene de sí mismo. El aprecio es el sentimiento de cariño que se tiene sobre algo. Con lo que, autoestima se puede considerar como el sentimiento de cariño que uno tiene sobre sí mismo. Cuando hablamos de cariño estamos hablando de amor, en este caso de amor hacia uno mismo. Así, podemos concluir que la autoestima alta o baja va a depender de la cantidad de amor que te tengas a ti mismo.

La autoestima es pensar positivamente sobre ti, es tener confianza, es verte a ti mismo como capaz de enfrentarte a los desafíos de la vida y ser responsable de tus actos. Es confiar en tu capacidad de tomar las decisiones adecuadas en cada momento y de responder de manera efectiva a los cambios que se producen a tu alrededor. Y la clave está en tu pensamiento, cuando eliges pensar que puedes o pensar que no puedes, en la elección estará la respuesta. Por ello debes esforzarte en pensar de una manera positiva hacia lo que puedes hacer.

La buena noticia es que la autoestima se puede cultivar, puedes aumentarla con dedicación y perseverancia. Puedes  inspirarte, estimularte o entrenarte para llegar a ser más consciente de la aceptación por ti mismo, para actuar de manera más responsable y para ganar seguridad. Es una tarea en la que te puede ayudar alguna persona, algún libro o algún vídeo motivador, aunque la tarea de mantener esos hábitos que te llevan a confiar más recae sobre ti mismo.

¿Qué puedes hacer para conseguir y mantener la autoestima alta?

Para conseguir tener una alta y duradera autoestima puedes realizar una serie de prácticas asiduamente que son “Los seis pilares de la autoestima” del Dr. Nathaniel Branden. Si consigues convertir estas prácticas en hábitos, serás capaz de amarte a ti mismo y mantener una autoestima sólida.

  1. Vivir conscientemente.

Ser consciente de lo que haces o dejas de hacer con tu vida. De cómo tratas a tus seres queridos y a las demás personas. De aceptar las cosas como son y aprender de los errores.

  1. Aceptación de sí mismo.

Aceptar la realidad de todo lo que te ocurre para poder mejorar. Coger el compromiso de valorarte a ti mismo. Aceptarte es aceptar tus fortalezas y debilidades. Es abrazar los pensamientos y sentimientos que tienes sin negarlos. Aceptarse es la condición fundamental para crecer personalmente.

  1. Responsabilidad de sí mismo.

Asumir la responsabilidad de tus acciones y de la consecución de tus metas para responsabilizarte de tu vida y de tu bienestar. Ser responsable del nivel de autoestima que tienes y de la felicidad que consigues. Si quieres que tu vida mejore eres tú quien tiene que hacer algo distinto.

  1. Autoafirmación.

La autoafirmación es respetar tus deseos, necesidades y valores para vivir la vida que quieres. Es vivir de forma auténtica, hablar y actuar desde tus convicciones personales para mejorar. Es tener seguridad en ti mismo para enfrentarte a las adversidades que se presenten.

  1. Vivir con propósito.

Con un propósito en tu vida vas a ser capaz de organizar tu comportamiento y de poner el foco en la dirección adecuada para ser productivo. Así serás capaz de fijar tus metas y actuar consecuentemente para conseguirlas. Tienes que ser capaz de definir bien tu objetivo para crecer como persona. Proponerte objetivos hará que te esfuerces utilizando tus capacidades y poniendo toda la energía necesaria para conseguirlo.

  1. Integridad personal.

Ser íntegro es ser consciente de que tus comportamientos están alineados con tus valores. Es tomar decisiones que no te llevan a entrar en contradicción con tus pensamientos sobre lo que es o no es apropiado.

 

Si integras estas prácticas a tu vida diaria de manera cotidiana, serás capaz de reforzar tu autoestima y podrás actuar de manera más consciente sobre ti mismo. Se trata de darte un poco más de amor. Para ello, cuando tengas un pensamiento que no favorezca a que tu autoestima aumente, y tu voz interior te sabotee, recházalo y piensa en lo que le dirías a tu mejor amigo. Pues eres tú quien tiene que ser tu mejor amigo.

CONSIGUE TUS PROPÓSITOS

Llega el final de año y ya estás pensando en tus propósitos para el año nuevo. En qué vas a iniciar en este año que comienza para conseguir eso que piensas que te falta, en qué vas a hacer para ser mejor. Cada año lo inicias  con nuevos propósitos que, en ocasiones, fructifican y otras no.

Para conseguir un propósito nuevo la clave está en pensar un poco más allá de lo que quieres conseguir, en pensar cómo te sentirás cuando lo hayas conseguido y, sobre todo, en pensar cómo lo vas a conseguir.

Lo primero que has de tener en cuenta es qué pensamientos te están limitando, fijarte en tu diálogo interno y descubrir que, muchas veces, tienes claro lo que quieres y tus pensamientos limitantes te dicen que no vas a ser capaz de conseguirlo.

Esos pensamientos no son más que miedo, generalmente infundado, y el miedo te paraliza y no te deja avanzar. La única manera  que tienes de superar ese miedo es enfrentándote a él. Conforme te enfrentas al miedo, tus pensamientos limitantes se van desvaneciendo y te permiten actuar.

Para poder hacer frente a esos pensamientos has de tener en cuenta dos recursos que te pueden ayudar: desarrollar tu creatividad y vivir el presente.

Desarrollando tu creatividad vas a ser capaz de encontrar nuevas formas de abordar la situación. La creatividad te permite inventar o crear nuevas ideas que te ayuden o generar nuevas asociaciones entre conceptos que te lleven a conseguir soluciones originales para llevarte hasta tu propósito.

Viviendo el presente puedes disfrutar de cada momento, aceptando las situaciones que te llegan como algo natural que necesitas vivir para crecer. Viviendo el presente te olvidas del pasado que te hace recordar los tiempos mejores vividos y que ya no están. También te hace dejar de fijarte tanto en el futuro que te genera ansiedad por las cosas que deseas y todavía no llegan.

Cuando te fijes un propósito, busca dentro de ti para encontrar tu creatividad y vive en el presente, el aquí y ahora, saboreando cada momento como si fuese el último. Fíjate el objetivo y actúa con determinación, superando el miedo o las dudas con actitud positiva, con confianza y con amor.

Solo viviendo desde el amor podrás ser capaz de conseguir tus propósitos. Date cuenta de que, lo que hasta ahora no has conseguido, es porque no estabas fluyendo, es porque lo estabas viviendo desde el miedo y, así, se generaban dudas en tu cabeza que no te permitían avanzar.

Viviendo desde el amor a todo lo que te rodea, a todas las personas que se cruzan en tu camino, a todas las situaciones que te parecen complicadas. Aceptando que lo que te ocurre es para aprender y conseguir mejores recursos que te hagan más fuerte. Aceptando casa situación o cada persona con la que interactúas como una gran posibilidad para crecer. No lo dudes, ve a por lo que quieres, consigue tus propósitos para este nuevo año viviendo desde el amor.

AMARSE A UNO MISMO

Tradicionalmente, en algunas culturas, se ha enseñado que pensar en uno mismo es un acto egoísta y que lo importante es olvidarnos de nosotros para ayudar a los demás.

 

Ya Jesús, hace más de dos mil años, dijo: ama al prójimo como a ti mismo. Jesús daba por hecho que te amarías mucho a ti mismo y, con su mensaje, quería poner de relieve que así amarías mucho a los demás.

 

Sin embargo, a lo largo de tu vida, te han ido inculcando que amarte mucho a ti mismo es ser egoísta y que todo lo que haces tiene que tener la aprobación de los demás. Con lo que si amas a los demás como a ti mismo, irás dando palos a todos los que te encuentras, pues es lo que regularmente haces contigo mismo.

 

En el momento actual y tal como estamos socialmente, considero que habría que cambiar el mensaje (con el permiso de Jesús) y decir: ámate como amas al prójimo. Estoy convencido que más de uno lo consideraría y comenzaría a amarse un poco más. Desde luego no en todos los casos, pues hay verdaderos cafres que, además de no amarse, nunca piensan en los demás.

 

Amarte a ti mismo es sentirte bien por ser quien eres. Es sentirte dichoso con el cuerpo que tienes y amar tus imperfecciones. Es aceptar todo lo que tienes y estar abierto a recibir todo lo que te llegue. Es descubrir tus fortalezas y potenciarlas. Es aceptar tu personalidad y buscar mejorar lo que no te ayuda.

 

Para poder mejorar e incrementar el amor que te tienes a ti mismo hay algunas estrategias que puedes usar:

 

  1. Busca tu talento. Todos tenemos un talento que hemos venido a desarrollar para compartirlo con los demás. Busca el tuyo mirando en qué eres bueno, qué es lo que se te da bien, qué estás haciendo cuando pierdes la noción del tiempo.
  2. Lee libros de crecimiento personal. Libros que te motiven y te muestren ejercicios para crecer. También biografías de personas que han conseguido grandes cosas.
  3. Asiste a formaciones que te motiven. Aprender es algo que nunca se debería dejar de hacer. Asiste a cursos de personas que te hagan sentir bien, que te enseñen estrategias concretas con las que mejorar.
  4. Relaciónate con personas positivas. Con las que puedas compartir tus éxitos y tus aprendizajes. Huye de las personas tóxicas que te absorben la energía y busca a las personas con las que te sientas a gusto.
  5. Aprende de los errores. Pienso que en la vida solo existen aciertos y aprendizajes, cuando creas que has fallado, piensa en qué puedes aprender de ello y tenlo en cuenta para tu siguiente acción.
  6. Vístete para la ocasión. Viste con ropa cómoda y que te haga sentir bien, si tú te ves bien, los demás te verán bien. Si te pones cualquier cosa para estar por casa con el pretexto de que no te va a ver nadie, piensa que te vas a ver tú, la mejor persona que conoces.
  7. Inicia un proyecto. Busca desarrollar tu talento con un proyecto que te ilusione, algo que te motive y te haga compartir con los demás tus dones. Puede ser algo sencillo como colaborar con una ONG o algo más grande como crear una nueva APP.
  8. Ayuda a los demás. Cuando ayudas a alguien aumenta tu confianza y tu optimismo y tienes una mayor sensación de control en tu vida. Además los actos de generosidad se contagian y pueden provocar una reacción en cadena. Ayudando a los demás te sentirás útil y provocarás bienestar a tu alrededor.

 

Amarte a ti mismo es tener la suficiente valentía como para atreverte a perseverar cuando algo sale diferente a como esperabas. Es buscar apoyo en los demás y en ti mismo. Es saber bailar con la vida independientemente de la música que te pongan.

VIVIR DESDE EL AMOR

En estos momentos, después de ver todo lo que políticos, banqueros y sindicalistas hacen, creo que la mejor manera de promulgar una ideología es desde la honestidad, hablando y actuando desde el amor.

Todo lo que veo en la televisión es sufrimiento y desesperación expresando maldad hacia los demás, viviendo desde el miedo, denotando sentimientos de vacío. No lo veo tanto en la calle, parece como si la televisión solo quisiera mostrarnos la parte mala y temerosa del ser humano. Las personas con las que me rodeo no son así, o al menos no lo demuestran ante mí. Me da la impresión de vivir dos realidades paralelas en la que una, la irreal, la que nos muestran los medios de comunicación es hostil y mezquina y la otra, la real, la del día a día es más alegre y pacífica. Aunque la segunda se deja contagiar por la primera y, en ocasiones, se mimetiza con ella para presentar su peor cara, sin llegar a ser tan cruel como la que vemos en los medios.

 

Pienso que nos iría mucho mejor si dejásemos de ver la televisión, de leer o ver noticias pesimistas que no nos ayudan en nada, si comenzásemos a vivir nuestra vida desde el amor a todo lo que nos rodea, dejando de acusar a los demás de nuestro sufrimiento e infelicidad y responsabilizándonos de nuestras acciones. Buscando ayudar a los demás desde la bondad y la generosidad, con una actitud más fraternal, haciendo el bien por donde vamos, a personas, todo tipo de seres vivos y cosas. Buscando el bien común para generar un mundo mejor.

 

Si tomamos conciencia de todo lo negativo que generamos en nuestro día a día, desde nuestro egoísmo, nos haremos responsables del sufrimiento que provocamos en los demás y solo desde esa toma de conciencia podremos parar la destrucción de nuestra sociedad.

 

Tenemos la capacidad de brillar y hacer brillar a los demás, pero nos cuesta mucho, pensamos que si los demás brillan nos van a apagar y no podremos brillar nosotros. Nos estamos equivocando, cada vez que hacemos brillar a alguien, brillamos más nosotros, nos damos el permiso para brillar y es nuestra luz la que nos da miedo. No estamos acostumbrados a vernos brillar y nos hacemos pequeños, nos asusta. Debemos pensar en mostrar nuestra luz y hacer que los demás muestren la suya, sin egoísmo, sin envidia, pensando en que todos hemos venido a brillar.

 

Una práctica que nos puede ayudar a encontrar la felicidad, pues todos hemos venido a ser felices, es la meditación, creerme, meditando te encuentras a ti mismo, a tu verdadero yo, al que te ayuda a brillar. Y hay algunas preguntas que yo me hago cuando comienzo la meditación: ¿Qué necesito aprender en este momento? ¿estoy dando a los demás lo que he venido a dar?

 

Para conseguir la felicidad en los demás solo hay una cosa que les podemos dar, el máximo amor posible en cada momento. Si queremos que nuestros hijos sean felices, démosles amor, si queremos que nuestra pareja sea feliz, démosle amor, si queremos que nuestros amigos sean felices, démosles amor, pero amor consciente, amor de verdad. Busquemos sus fortalezas y potenciémoslas, que brillen por sí mismos. No les impongamos nuestro conocimiento pensando que nosotros sabemos más, creyéndonos superiores. Esto es algo muy común en la escuela, por lo menos en la escuela a la que yo fui. Pensaban que los alumnos estábamos vacíos y querían llenarnos con su conocimiento muchas veces equivocado, con la mejor intención del mundo. En la escuela todavía no son capaces de detectar el talento, las fortalezas de cada niño para hacerlo brillar, para que desarrolle sus fortalezas lo máximo posible. Se siguen fijando más en nuestras debilidades haciendo que nos centremos en ellas y, de esta manera, no vemos nuestras fortalezas y nos olvidamos de ellas.

 

Solo desde el amor, con autoconocimiento, pensamientos y actitud positivos, confianza, meditación y mucho amor podemos ser capaces de mejorar la vida de otras personas y, como dice la Madre Teresa de Calcuta, “no debemos permitir que alguien se aleje de nuestra presencia sin sentirse mejor y más feliz”.