PENSAMIENTO POSITIVO PARA VIVIR MEJOR

El poder que tiene nuestra mente es muy valioso, y puede convertirse en nuestra mejor aliada si la alimentamos bien proporcionándole pensamientos positivos y saludables. En cambio, cuando le permitimos que genere pensamientos negativos y violentos puede convertirse en nuestro peor enemigo.

La forma en que alimentemos a nuestra mente depende exclusivamente de nosotros, pese a que las circunstancias del entorno puedan ser muy adversas. Todo va a depender del objetivo que nos fijemos, así como que tengamos la suficiente motivación  para mejorar por nosotros mismos.

Tenemos más de treinta mil  pensamientos al día y casi el 90 % son los mismos todos los días, por ello la mayoría de estos pensamientos son automáticos. Y es con nuestros pensamientos y con las emociones derivadas de éstos como percibimos el mundo que nos rodea.

Según los pensamientos que tengamos, expresaremos unas emociones que nos llevarán a realizar unas acciones determinadas para obtener unos resultados concretos. Si los resultados que estamos obteniendo en nuestra vida y nuestra forma de ser no es la que nos gustaría, no tenemos más remedio que cambiar nuestros pensamientos.

Para mejorar la calidad de nuestros pensamientos hemos de ser conscientes de que los tenemos y del efecto que producen en nuestra vida. Cuando reconocemos que somos los creadores de los pensamientos positivos y negativos que tenemos, somos capaces de fijarnos en que tenemos unos rasgos de personalidad que son los que son.

Decía Shakespeare que “No hay nada bueno ni malo, excepto si los pensamientos lo hacen así”.  La mente produce cantidad de pensamientos diarios y se convierte en una fábrica pensante que la dirigen dos encargados, uno es la señora Victoria y el otro es el señor Derrota. La señora Victoria produce pensamientos positivos de posibilidad y el señor Derrota produce pensamientos negativos de debilidad.

Estos dos encargados son muy obedientes y efectivos, todo lo que tenemos que hacer es darles una señal para que comiencen a trabajar, si la señal es positiva, la señora Victoria se pondrá a trabajar, igualmente si la señal es de carácter negativo quien comenzará el trabajo es el señor Derrota.

Somos nosotros los que instintivamente damos la orden de comenzar a trabajar en un sentido o en otro. Cuando somos conscientes de esto, somos capaces de tomar la decisión de modificar la parte que nos perjudica o no nos beneficia en absoluto.

Los pensamientos negativos están basados en la ira, el miedo y la avaricia porque nacen del ego.  Se originan también en las expectativas no satisfechas, en la pereza, la venganza, los celos o el odio. De esta forma lo que estamos consiguiendo es envenenar nuestra mente y con ello, todo lo que nos rodea.

Indudablemente  los pensamientos negativos nos restan energía y nos hacen débiles. Todo esto sumado a los estímulos del entorno en forma de noticias negativas o efectos perjudiciales de personas tóxicas de nuestro alrededor, puede llevarnos a  perder la autoestima, generar mayor cantidad de emociones negativas, proyectar nuestras carencias en otros, no comunicarnos bien con los demás o incluso a padecer más enfermedades.

Los pensamientos positivos nos fortalecen interiormente y nos capacitan para ser más constructivos. Aunque alguien pueda pensar que las personas altamente optimistas pretenden vivir en un mundo ilusorio e irreal, ser muy positivos nos ayuda a, después de reconocer la realidad, encontrar soluciones a los problemas que nos ocupan.

Tener pensamientos positivos nos ayuda a mantener relaciones satisfactorias creando vínculos más duraderos ya que cuando rebosamos positividad aceptamos a los demás como son sin querer cambiarlos. Además, nos aceptamos a nosotros mismos y nuestras relaciones mejoran considerablemente.

Como ya he indicado antes nuestros pensamientos positivos nos ayudan a tener una actitud más positiva. De esta manera seremos capaces de encontrar más rápido soluciones correctas a los asuntos que tenemos que resolver,  sabiendo cómo responder ante una situación que nos preocupa.

Aunque todo esto, se puede quedar en nada si no lo ponemos en práctica. A continuación os propongo algunas recomendaciones que a mí me sirven para aprender a pensar en positivo:

  • Dedica todos los días unos minutos a observar tus pensamientos sin quedarte atado a ellos, dejándolos ir. Después relájate y medita.
  • Procura no pensar en el pasado o no quedarte atascado en él. Piensa en presente y futuro para mejorar.
  • Utiliza afirmaciones positivas para reafirmar lo que quieres conseguir, en presente y en primera persona.
  • Perdona los errores de los demás y sobre todo perdona los tuyos.
  • Sonríe todo lo que puedas, ve a ver espectáculos de humor o películas de risa.
  • Olvida los pensamientos innecesarios, deja de pensar en lo que no depende de ti y no puedes hacer nada para cambiarlo.
  • Date homenajes disfrutando de lo que te gusta: música, quedar con amigos, actividades satisfactorias y todo lo que te haga feliz.
  • Abraza a tus amigos y seres queridos. El abrazo te reconforta de tal manera que cuando lo practicas, terminas necesitándolo.

 

Tener pensamientos positivos fortalece nuestra mente y hace que se conserve sana, aportando beneficios psicológicos y también físicos. Además, cuando cambias tu forma de pensar, te das cuenta de que las cosas de tu alrededor también cambian.

Los comentarios están cerrados.